Comprender, estructurar, implantar.
Tres fases sencillas que nunca se omiten. Cada proyecto de TMG las sigue en este orden, sea cual sea el área, porque ninguna funciona sin las otras dos.
Primero escuchar, observar y analizar los datos.
Un proyecto que comienza sin diagnóstico produce recomendaciones genéricas. Siempre empezamos por mapear la realidad mediante entrevistas con dirección y equipos, análisis documental, datos y observación, para formular una hipótesis compartida del problema antes de proponer nada.
Dirección, equipos y partes interesadas externas.
Documentos, datos y procesos actuales.
Diagnóstico escrito · De 15 a 25 páginas.
Dar una forma clara antes de construir.
Con el diagnóstico, diseñamos el objetivo: plan de acción, esquema organizativo, plataforma de marca o arquitectura de software, según el alcance. En esta fase se toman las decisiones estructurales, se validan con la dirección y se formaliza la continuación.
El objetivo viable, no solo el ideal.
Alcance, calendario, equipo y presupuesto.
Comité de validación con la dirección.
Llegar hasta la adopción, no solo hasta la entrega.
Un proyecto de TMG no termina al entregar un documento o software: acompañamos su implantación con los equipos, medimos la adopción y ajustamos. El criterio de éxito no es el entregable, sino su uso tres meses después.
Sprints breves y entrega incremental.
Formación, incorporación y gestión del cambio.
Al finalizar el proyecto, usted trabaja con autonomía.
Un proyecto habitual de 12 semanas.
Cinco compromisos de método que no cambian.
Lo que puede esperar en cada proyecto.Una recomendación clara, no cuatro escenarios para cubrirse.
Tomamos una posición y la asumimos. Las alternativas se documentan, no se multiplican para diluir la responsabilidad.
La persona que le presentó el proyecto es quien lo dirige.
No se asigna un perfil sénior al alcance para enviar después a un perfil júnior solo a ejecutar. Quien se compromete sigue siendo responsable.
Todo lo que producimos le pertenece.
Código, documentos y cuentas a su nombre desde el primer día.
Tarifa fija o facturación por tiempo, siempre acordada de antemano.
Ninguna adenda encubierta durante el proyecto.
El entregable solo tiene valor si se utiliza tres meses después.
Volvemos para medir, ajustar y transferir. Se incluye una reunión de seguimiento y cualquier plan de ajuste posterior se presupuesta antes de decidir.
Sobre el método, el formato y los compromisos.
¿Cuánto dura un proyecto?
Entre 6 y 16 semanas para la gran mayoría de los proyectos. Los diagnósticos breves duran de 1 a 2 semanas y las implantaciones completas de software pueden llegar a 16 semanas. Todo se fija en un calendario fechado antes de firmar, nunca abierto.
¿Trabajan con tarifa fija o por tiempo?
Ambas modalidades, según lo que convenga al proyecto. La fase Comprender casi siempre tiene tarifa fija. Las fases Estructurar e Implantar pueden tener tarifa fija cuando el alcance está claro o facturarse por tiempo en temas exploratorios. La modalidad se acuerda de antemano.
¿Qué ocurre si el diagnóstico cuestiona el encargo inicial?
Precisamente para eso existe. Si el diagnóstico concluye que hay que hacer algo distinto de lo previsto, redefinimos juntos el alcance, incluso si eso reduce el proyecto. Nuestra función es plantear el problema adecuado, no vender la siguiente fase.
¿Quién participa en el proyecto?
Un único responsable de principio a fin, que puede apoyarse puntualmente en una red de colaboradores identificados, como diseñadores, desarrolladores especializados o juristas. Usted siempre sabe quién hace qué.
¿Y después del proyecto?
Tres meses después de terminar, volvemos sin coste para medir la adopción y resolver los bloqueos pendientes. A partir de entonces puede establecerse un mantenimiento ligero a distancia para el software entregado.