La consultoría francesa tiene un problema de duración: proyectos que se alargan durante trimestres, equipos sobredimensionados y entregables que acaban en una estantería. TMG existe porque creemos en lo contrario: una consultora pequeña, proyectos con alcance definido y el mismo responsable desde la firma hasta la transferencia.
Para nosotros, independencia significa no tener vínculos de capital con proveedores de software, no recibir comisiones de intermediación y no depender de integradores. Nuestras recomendaciones son libres, y eso es lo que hace útil la consultoría.
Trabajamos en cuatro áreas porque, en la práctica, pocos problemas permanecen aislados. Una revisión estratégica sin gobernanza se queda en un PDF. Una herramienta sin organización se convierte en una carga. Una marca sin coherencia operativa no dura seis meses.
También desarrollamos nuestras propias herramientas, no por fascinación tecnológica, sino porque a partir de cierto punto los SaaS genéricos dejan de adaptarse a la realidad. Cuando ocurre, lo asumimos: una solución a medida, a su nombre y transferible.